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En la memoria colectiva de muchos valencianos, aún
perdura la romántica silueta del desgraciadamente desaparecido palacio de
Ripalda, con los frondosos jardines que lo circundaban.
Esta extraña edificación se alzaba en una de las mas privilegiadas zonas de
València, extramuros, llano del Real, entre los jardines de Viveros y los de
Monforte, señalando desde la distancia con su torreón el arranque de la Alameda.
Fue levantado siguiendo un estilo gótico - historicista, con toques pintorescos
como de castillo de leyenda. Conjugaba un aire misterioso en su relativa soledad
y aislamiento, suavizado por su encanto y gracia arquitectónica.

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