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EL
MERCADO CENTRAL.
El Mercado Central de la ciudad de Valencia es, sin duda, el paraíso de los
gastrónomos.
Pero es también un magnífico edificio modernista que –por suerte- se halla
ubicado junto a la vieja lonja gótica, con lo que perdura en el barrio la
tradicional vocación comercial.
Hecho a principios del siglo XX, el mercado es la catedral del consumo
doméstico, un edificio cargado de luz y colorido, en el que sobresale su airosa
estructura rematada por una bellísima cúpula.
El goce estético derivado de ver su estructura bella y funcional, con una
superficie de más de 8.000 metros cuadrados, se une al placer de los sentidos,
avivados por los olores penetrantes, el color vivo de los productos y la
algarabía general.

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