Opiniones

Joan Fuster

EP "Gola Seca" año 1969, texto de la contraportada:

Hay mucha pasión, y puede ser pasión de ira, en las canciones que canta Ovidi Montllor.

De entrada, ni siquiera lo parece; diríais que todo termina con un simple juego de sarcasmos, a veces tenue, y a menudo frío. Pero la apariencia no engaña. Lo advertimos enseguida: detrás de cada palabra en la raíz de cada inflexión de voz, bajo el giro burlesco de los términos, adivinamos siempre una rabia profunda y afilada.

Pasión, ira, rabia, son términos que sugieren la idea de ceguera o la fatalidad del patetismo, ya lo sé. Como sé que, si una cosa queda fuera de duda en estas canciones es, por descontado, la terrible lucidez de la intención que las anima. Lucidez de intención y también lucidez de realización.

Sea arte o sea temperamento, el secreto de Ovidi Montllor consiste en eso: en el hecho de reducir la cólera a palabras y melodías sin énfasis, sin truculencia y sin espasmos, y a la vez mantenerla enérgicamente incisiva.

Y no hace falta subrayar contra quién ni contra qué se dirige la serena violencia de Ovidi. El se enfrenta, precisamente, con otra violencia, la violencia auténtica, institucionalizada a través del céntimo, del poder y de nuestras mil ofuscaciones cuotidianas.

No se decanta por la increpación grandilocuente: prefiere la denuncia concisa, la descripción nominal, a partir de planteamientos concretos, casi anecdóticos, y con ello la maniobra se convierte en sutilmente explosiva.

Un día u otro nos daremos cuenta: El impacto de las canciones de Ovidi Montllor no habrá sido muy espectacular, pero si decisivamente positivo. Vale la pena que lo tengáis en cuenta desde ahora.



Manel Rodríguez-Castelló

Quizás sería mejor el silencio, dejar que el vacío que deje tu último viaje creciera calladamente, porque tememos la impudicia de un dolor tan íntimo y nos da miedo que el sordo combate apremiado con las palabras tenga sólo el lugar común, la lacrimogènia de los despidos para siempre.

Pero he aquí que tenemos que hablar, tenemos que decir la nuestra, terriblemente, ahora que ya no nos puedes escuchar, haciendo como si la conversación entre tú y nosotros continuara imperturbable, a pesar de la muerte, a pesar de la gran estafa, como si no quedasen sobre la mesa de trabajo la letra que no te pude hacer ni mi último libro, que me dio miedo enviarte. Ahora nada ya tiene remedio, no para ti, que por fin no haces las anunciadas vacaciones en la nada sin fisuras, sino para nosotros, huérfanos ya de tu presencia.

Ah, la vida, qué gran estafa. Tú, artista en la plenitud, cuando recomenzabas, cuándo reanudabas el magisterio que con el Toti te llevaba por los escenarios, ahora que apenas empezábamos caminos y proyectos. Quizás te has ahorrado así algunas luchas al fin y al cabo inútiles, y como el actor excelente que fuiste has hecho tu mutis discretamente.

¡El guión que un dios burlón trazó en la niebla es en realidad una obra pésima, y tú bien que lo sabías, pero no dijiste nunca "ei, que pare el mundo, que yo me bajo"!, sino, con Salvat, "vosotros continuaréis para ver lo bueno que es todo", siempre cantando la vida llena.

Porque, a la luz de los focos, de negro estricto siempre, de pie al lado del Toti y su guitarra inseparable, cuando tu voz rompía el silencio, y apretabas los puños, bajabas ala cabeza, fruncías las cejas, y dabas tu cuerpo a la poesía, una puñalada inexplicable nos llegaba al fondo del vientre y nos conciliaba con la vida, nos atravesaba, nos hacía salir contentos y llenos al frío de la noche y nos entregaba a su misterio, como sí nos hubieses inyectado mágicamente el veneno más dulce, cuya fórmula sólo tú conocías.

Mirándolo bien, caro es el silencio, hacer para mantenerte vivo entre nosotros (y te aseguro que no nos costará nada, ni pizca), velando contra el olvido, ofrendarte a los que vienen corriendo atrapando la vida por los campos de la luz que tú has regado incansable.

La valía de un gran artista, de un artista de su pueblo, la grandeza de un verdadero maestro del gesto y la palabra que ha repartido humanidad en abundancia, generosamente, salvando tantas trampas y tantas mentiras, es que pervive, a pesar de unas vacaciones que no contemplaba su contrato con la vida, en los que han tenido la fortuna de conocerlo, en aquéllos que, quizás sin darse cuenta de ello, continuarán el camino con el bolsillo del corazón lleno de las sus canciones y de sus gestos, y todos los que vendrán porque tú los has convocado.

Por eso, aunque sabemos que la vida es una gran estafa, somos cada día tú mismo repartido en miríadas, y le plantamos cara, germinados en tu semilla, con tu savia inextinguible en las venas, con ternura y con rabia, justo en medio de las plazas, las calles y los caminos de tu pueblo.

Hasta siempre, amigo y maestro.

23 de marzo del 95




Eliseu Climent

En el libro de E. Cerdán Tato podemos leer:

Ovidi Montllor me parece, de entrada, uno de aquellos cantantes que, en una situación de normalidad cultural y política, habría alcanzado una popularidad enormemente amplia.

Para entendernos: estaría en el hit parade sistemáticamente; y en uno de los primeros lugares. Su habilidad como intérprete y su ductilidad como poeta así lo piden. Si la cosa no ha llegado a este nivel, es culpa de la situación de los Países Catalanes, no del Ovidi.

Él es un artista importante, no hay duda, y una persona de un trato muy amable. Es también, y eso conviene destacarlo, un propagandista agudo, brillante e irónico de una serie de valores difícilmente admitidos en la sociedad que vivimos: el amor, la libertad, el trabajo ...

Trabajador e hijo de Alcoi, quizás el Ovidi no podía ser de otra manera.



Antoni Miro

En el mismo libro de E. Cerdán leemos:

Ovidi para mí es un hermano, es el amigo amado, es como una proyección de mí mismo, pues partimos de querencias compartidas, de parecidas opresiones sufridas y pares esperanzas.

Somos alcoianos hasta el tuétano, valencianos como Ausiàs March y como él integrantes y defensores de nuestra nación que queremos libre: los Países Catalanes.

"Ovidi Montllor es algo más que un artista, es un auténtico hombre de bien". Y un auténtico artista.

Gràcies Ovidi.



Ernest Contreras

A veces, la tierra es solo una tonada o un ritmo popular, o un rasgo lingüístico, o una simple referencia.

Sin embargo, siempre, es la imagen de su pueblo, de su tierra, de sus hombres- hombres trabajados por la vida y por otros hombres- que se vierte, irónico o rebelde, decidido o acoquinado, triste o desesperado, a la voz del Ovidi, lo mismo cuando recrea las ansias y la nostalgia del exilio que cuando dibuja el perfil de la explotación, lo mismo cuando recita el reencuentro entre la tierra y el amor, que cuando convierte en profecía la burla de algunos comportamientos burgueses o transmite, sin eufemismos, las reivindicaciones más universales de toda la historia.

Yo no soy en absoluto de Alcoi. Pero, por lo que conozco de Alcoi y del Ovidi, pienso que es una muy buena suerte que el Ovidi naciera en Alcoi. Y que uno sea sentimental de veras. Y que su sentimiento fundamental sea el sentimiento de la tierra.

Una tierra, sin embargo, desgraciadamente ajena.



Montserrat Roig.

Fragmento de la clausura en el libro Ovidi Montllor, poemas y canciones. Barcelona: Galba, 1978

"El Ovidi vivió una infancia y una adolescencia hechas de instinto y de irracionalidad.

En Alcoi, creció como un personaje de Fellini, conoció el sexo de manera furtiva y desencantada, así conoció Teresa, a la mujer que bailaba con los muslos al aire en las afueras de la ciudad.

La infancia, pues, transcurrió entre el sufrimiento y la derrota, entre la novedad sexual, entre las riñas con los niños de los Salesianos, entre la represión, entre la misa por la mañana y el rosario por la tarde.

Mas tarde, se daría cuenta de que no es fácil encontrar la felicidad en la vida cotidiana, no idealizarla, encontrar felicidad tangible en cada cuerpo humano.

Quizás éste ha sido su avance más espectacular: encontrar que un cuerpo concreto, que puedes contemplar, tocar, oler, amar, existe.

Así lo confirma uno de sus últimos poemas, Montserrat. Uno de los poemas más líricos, más ricos de imágenes y palabras que ha escrito el Ovidi."