Opinión

El monumento de Isabel la Católica y Colón, de 1892, situado en Granada, responde a criterios narrativos.

Está tratado con gran minuciosidad, con una preocupación semejante a las de la pintura de historia.
Su obra verdaderamente innovadora fue la figura de Antonio Trueba, en Bilbao, por la que obtuvo la medalla de honor en la Exposición Nacional de 1895. Está desprovisto de todo repertorio histórico, ya que pretende representarlo en un momento de la cotidianidad. Aparece sentado de forma descuidada en un banco.

En Roma modeló la del Beato Juan de Ribera, de 1896. A pesar de que es una obra más convencional debido a las
exigencias del encargo y por el decoro del personaje, está trabajada con gran minuciosidad.

Otras estatuas son la de reina María Cristina, la de Emilio Castelar y la de la reina Bárbara de Braganza en Madrid. La de Diego López de Haro en Bilbao, la del general San Martín en Lima o la del general Simón Bolívar en Panamá.

Sus esculturas ecuestres alcanzan siempre gran nobleza, como lo demuestra la de Alfonso XII en el parque del Retiro de Madrid, la del general Martínez Campos situada en el mismo lugar o la del general Primo de Rivera en Jerez de la Frontera.

La del general Martínez Campos, es una estatua anti heroica, de gran realismo. El jinete cabalga pesadamente, con el capote abrochado al cuello, mientras que el caballo, detenido, vuelve la cabeza para rascarse.

Entre sus monumentos funerarios, sobresalen el mausoleo de Sagasta y Canalejas, en el Panteón de los
Hombres Ilustres, en Madrid, o el del tenor Gayarre en el cementerio del Roncal en Navarra. Ambos son aparatosos en lo compositivo y en lo material.

Monumento funerario a Joselito el Gallo, en el cementerio de San Fernando, SevillaMás popular es, sin embargo, el de Joselito, que supone una versión anecdótica y andaluza de los sepulcros borgoñeses del siglo XV.

En Mariano Benlliure también existe un cierto modernismo, como observamos en una de sus esculturas decorativas, el grupo alegórico que corona el edificio de La Unión y el Fénix.

Su producción fue muy extensa. Fue un escultor muy versátil que cultivó diversos géneros, por lo que alcanzó una gran popularidad y recibió numerosos encargos tanto en Madrid como en Europa y América.


BENLLIURE PINTOR

Con una técnica minuciosa y detallista, en la que destaca el empleo de ciertos recursos pictóricos como los juegos de luces.

Destaca también como ilustrador. La escena, ilustración para la Revista Blanco y Negro, con la que colaboró, describe cómo dos caballeros están contemplando lo que acontece en el aforo de uno de los teatros más importantes del Madrid finisecular, el Real, fundado en 1737.



Están curioseando con unos prismáticos el momento entre acto y acto, que el autor ilustra con una gran algarabía por parte del público. Los teatros eran las catedrales de la cultura, además de un espacio de relaciones, chismes y cotilleos. Hasta la irrupción y consolidación del cine, el ir a ver los estrenos era un acto social.

Resulta altamente interesante esta estampa de Benlliure, primero por lo sintomático de la situación cultural en la Villa y Corte y luego porque recoge la importancia del teatro como un hecho cotidiano. Posiblemente el título “Las águilas” haga referencia a los dos hombres que miran escondidos detrás de la cortina
porque no tienen dinero para pagarse una butaca o abono.

El dibujo, en grises, está perfectamente consumado, a través de una ligera técnica.


BENLLIURE IMAGINERO

Realizó Benlliure una numerosísima producción, dedicada a variados temas, como el género popular, la imaginería religiosa.

La vida artística de Mariano Benlliure, y en especial su obra religiosa, estuvo directamente ligada a la ciudad de Crevillente, donde se encuentran gran parte de sus creaciones.

En concreto, se dispone en esta localidad de las siguientes tallas: Nuestro Padre Jesús Nazareno (1944), Maria Magdalena (1945), Virgen Dolorosa (1945), Stmo. Cristo de Difuntos y Animas (1945), Las Tres Marías y San Juan (1946), Stmo. Cristo Yacente (1946), Entrada de Jesús en Jerusalén (1947) y San Juan de la Tercera Palabra de la Cruz (adquirido en 1962).

Por otro lado, en el Museo Monográfico Mariano Benlliure, también en el municipio, se exponen numerosas obras, tanto civiles como religiosas, de este artista.

Otras obras de imaginería:

Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Caída de Úbeda


Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso (1935).

Santísimo Cristo de la Expiración (1940).

Jesús el Divino Cautivo. Madrid (1944)

Trono del Prendimiento. Californios. Cartagena

Cristo Yacente, Hellín. Albacete