Su Obra

Podemos destacar en su breve producción, de la que solo conservamos 18 poemas, su autenticidad, que hace que dé vida a los viejos temas de la poesía trovadoresca (la nostalgia, el debate entre ojos, pensamiento y corazón y sobre cual de ellos tiene preeminencia en el amor de la dama, la muerte de amor, la marca del amor).

Esta autenticidad le separa de los convencionalismos vigentes hasta entonces y le acerca ya a la poesía de Ausiàs March. Probablemente, el éxito de sus poemas se deba a que, a pesar de que su vida se nutre en una corte que desbordaba modernidad, los generó con una atención extrema a los ritmos y formas clásicas.

Como poeta es netamente cortesano, y aparece vinculado estrechamente al grupo de escritores jóvenes que alaban a la reina Margarita de Prades, viuda de Martín I el Humano, y a la que dedica algunas de sus mas solemnes canciones, como Midons y seguramente Estramps, auténtica joya de la lírica en valenciano.

El poema se abre con versos solemnes y rotundos, que exponen la idea de las facciones de la dama, fijadas en la retina del amante muerto, y que elevan a un altísimo nivel poético una creencia popular. Curiosamente, como su nombre nos indica son versos "estramps", o séa, sin rima, de los que fue gran maestro, además de ser también un hábil rimador y cuidadoso en la versificación.

No le falta gracia a su Crida a les dones (Llamada a las mujeres), pregón dirigido a las damas, y Lo canviador (El cambiador), poema sobre las trampas y argucias que se hacían en el cambio de moneda.

Su Cançó d'opòsits (Canción de los opuestos) constituye la renovación de un viejo tema medieval a base de conceptos de trovadores y del Petrarca más retórico

La compilación de canciones antiguas son el origen de su Passió d'amor.

La edición mas completa de su obra es la de la editorial 3i4 "Les poesíes de Jordi de Sant Jordi, caballer valencià del segle XV", de Lola badía y Martí de Riquer, en 1984.

Puedes ver aquí su obra completa.