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Biografía
El 4 de noviembre de 1569, en la valenciana iglesia de
San Martín, fue bautizado Joan Guillem de Castro y Bellvis, sus padres son don
Francisco de Castro y Palafox y doña Castellana Bellvís.
Ambos son de procedencia ilustre, aunque la nobleza de la rama paterna es de
origen más reciente que la de la rama materna. De ahí que, frente a los Bellvís,
los Castro no fuesen mencionados por el historiador Viciana en su Crónica de
Valencia (1517).
Pronto, el pequeño Guillén tiene tres hermanos: don Juan, don Francisco y doña
Magdalena, los cuales son bautizados en la iglesia de San Esteban los días 26 de
octubre de 1570, 12 de diciembre de 1572 y 27 de abril de 1578, respectivamente.
Guillem sentirá una especial debilidad por su hermana Magdalena a lo largo de
toda su vida: la ayudará económicamente en momentos de apuro, y la honrará con
la dedicatoria a su hija de la Segunda Parte (1625) de sus comedias.
Pocos documentos nos dan señas de sus primeros años de vida desarrollados en los
mejores ambientes culturales y sociales de la turbulenta ciudad en pleno siglo
XVI, justas poéticas, reuniones literarias, representaciones teatrales.
Empezamos a tener noticias de un ya mozo Guillén en torno a 1590, fecha en la
que, como cualquier otro delfín de la aristocracia valenciana, interviene en los
festejos públicos que se llevan a cabo en su ciudad con motivo de la celebración
de la boda de dos «Grandes», don Francisco de Palafox, señor de Ariza, y doña
Lucrecia de Moncada, hija de los marqueses de Aytona. Y si su incipiente vida
social transcurre en el selecto círculo de las familias más ilustres del reino
valenciano (los Borja, los Palafox, los Mercader, los Pardo de la Casta...), no
menos privilegiados resultan sus inicios en la andadura literaria.
Más allá de la frivolidad de fiestas y torneos cortesanos, el espíritu «travieso
e inquieto» que tantas veces se ha atribuido a Guillén, ahora espoleado por el
esplendoroso ambiente cultural y teatral reinante en la Valencia del Quinientos
virreinal, despierta en el joven Guillén de veintitrés años el «gusanillo» del
arte, de la creatividad literaria. Y así, el día 11 de mayo de 1592, ingresa en
la más brillante academia literaria valenciana, la «Academia de los Nocturnos.
Cada miércoles, al caer la noche, por la calle del Mar transitaban las mismas
almas, sujetos que, una vez atravesado el umbral de la casa Catalá de Valeriola,
perdían su identidad para llamarse entre sí con seudónimos como Miedo, Descuido,
Sombra, Tiniebla y otros similares.
Todos fueron miembros de la prestigiosa Academia de los Nocturnos, círculo que
aglutinaba a los mejores intelectuales valencianos de la época. Uno de los
fundadores, el que atendía por Secreto, era Guillem de Castro y Bellvis,
literato genial, intrépido capitán y pertinaz seductor.
El 11 mar. 1592 lee su primera composición en la Academia de los Nocturnos,
firmándola con el seudónimo de Secreto. Todo hace suponer que por estas fechas
había ya iniciado su producción dramática.
En 1593 era capitán del Grao de Valencia y mandaba una compañía de 100 jinetes
armados que protegían la costa contra los piratas argelinos, y el 17 dic. 1595
tiene lugar su boda con Marquesa Girón de Rebolledo. Hay indicios para afirmar
que se había casado anteriormente con una tal Helena Fenollar, de la que se
divorció en 1593. Poco después de su boda con la Marquesa, el 19 septiembre de
1596, nace su única hija. La Marquesa murió antes de 1600 y su hija posiblemente
no la sobrevivió mucho tiempo.
Asistió al rey en una expedición para expulsar a los moriscos de Valencia a
África.
Desde su juventud ganaba a menudo las justas poéticas de la ciudad, obteniendo
reconocimientos que Lope de Vega, íntimo amigo suyo, ensalzaría así ante la
Corte de Madrid, cuando lo introdujo en ella:
“Entró don Guillem de Castro
Caballero de Valencia
que ha igualado heroicamente
el ingenio y la nobleza”.
Residía todavía en Valencia en 1602. Por estas fechas debió de dejar su cargo
militar para entrar al servicio de Carlos de Borja, duque de Gandia, como
«procurador general». En 1606 se encuentra en Italia sirviendo al virrey de
Nápoles, Juan Alonso Pimentel Herrera, conde de Benavente, y poco después fue
nombrado por el virrey gobernador de Scigliano, (Calabria); pero no duró en el
cargo porque en 1609 estaba nuevamente en Valencia.
Su renombre como dramaturgo debía de ser por entonces considerable. Ya en 1603,
Rojas (Viaje entretenido) dice que a Castro se le distinguía y admiraba lo
bastante para ponerlo en línea con Lope, y al publicarse en Valencia una
colección de Doce comedias famosas (1608), se incluían dos de Castro (El
caballero bobo y El amor constante). En Valencia, contrajo una grave enfermedad
que le mantuvo convaleciente durante tres años. En su ciudad natal intentó
revitalizar las academias poéticas creando en 1616 la «Academia de los
Montañeses del Parnaso».
Andaba muy corto de dinero y los préstamos que tomó para editar en 1618 la
Primera parte de sus obras le acabaron de llenar de deudas.
Con la esperanza de mejorar su suerte se trasladó en 1619 a Madrid al servicio
del marqués de Peñafiel, hijo del famoso duque de Osuna, con cuyo apoyo remedió
un tanto su situación. A los pocos meses de estar en Madrid, en el mes de mayo,
el marqués de Peñafiel le cede a Guillén «y quien su derecho tuviere» el
usufructo del «cortixo de el donadío de Casablanca en el termino del Arahal, que
tiene mil y ciento y sesenta y cinco fanegas de tierra» por el tiempo que durase
su vida. Y es que, según el marqués de Peñafiel, «yo tengo mucha voluntad y
obligaciones á Don Guillen de Castro, residente en esta corte.
El 28 de octubre de 1619 será el propio duque de Osuna, dueño de la propiedad de
Casablanca, quien ratifique y apruebe la donación hecha por su hijo a Guillén,
reiterando «los muchos y buenos servicios que Don Guillen de Castro nos ha hecho
al Marques de Peñafiel, mi hijo, y á mí, y por los que espero que nos hará».
Amables palabras que nuestro caballero valenciano agradece firmando, el 25 de
enero de 1620, su compromiso de pagar a la casa de Osuna 3.000 maravedíes
anuales en señal de vasallaje y «en reconocimiento de que el dicho donadío es
suyo y de su casa y mayorazgo»
.
Por primera vez desde que ha llegado a la capital vive Guillén un cierto
desahogo económico que le permite, incluso, ayudar a su querida hermana
Magdalena. A ella acabará cediendo el uso y disfrute del cortijo de Casablanca
justo después de haber tomado su posesión en febrero de 1620.
Intervino activamente en la vida literaria: escribió muchas comedias, tomó parte
en justas poéticas, como la de la canonización de S. Ignacio (1621), asistió a
la Acad. Poética, donde acudían los mejores ingenios literarios de la época;
entabló amistad íntima con Lope de Vega, a quien es posible que hubiera tratado
anteriormente en Valencia en alguna de las dos ocasiones en que estuvo allí el
Fénix, y a su hija Marcela dedicó Castro una nueva edición de la Primera parte
de sus comedias (1621), que no es más que la edición de 1618, que en su mayoría
estaba por vender, a la que sustituye la portada y el primer pliego; Lope, a su
vez, le dedicó Las almenas de Toro.
Frecuenta a los grandes autores del Siglo de Oro español: Tirso de Molina,
Góngora y Calderón. En este periodo se intensificó notablemente su actividad
literaria. Sus obras son representadas por la compañía de Antonio de Prado y
obtiene el pleno reconocimiento como poeta dramático, pues recibe los elogios de
Lope de Vega, Miguel de Cervantes, Baltasar Gracián y de otros dramaturgos
contemporáneos.
Fue nombrado caballero de Santiago en 1623 aunque, debido a que fue involucrado
en 1624 como supuesto instigador de la muerte de un caballerizo del nuncio
(asunto del que fue absuelto), no pudo vestir los codiciados hábitos.
En 1625 publicó la Segunda parte de sus comedias. En 1625 contrajo nuevo
matrimonio con Ángela María Salgado, una dama de compañía de la esposa de su
protector el ya duque de Osuna, una joven más de treinta años menor que él.
Extraña un matrimonio tan desigual cuando en sus comedias había satirizado
frecuentemente el casamiento entre hombres de edad provecta y jovencitas. Sin
embargo Guillén había pasado toda su vida buscando la protección de la nobleza
debido a sus frecuentes problemas económicos. La dote de esta jovencita le
permitió pasar con desahogo los años que le restaban de vida.
En 1629 media en el matrimonio entre su cuñada doña Isabel Salgado y su paisano
don Fruela Boyl, señor de Massamagrell e hijo de su difunto amigo, el «nocturno»
Carlos .En 1631, una vez saldadas sus deudas y dejado testamento a favor de su
esposa, que aceptaría la herencia «con beneficio de inventario y no de otra
manera», los ojos de Guillén se cierran por última vez en Madrid, el 28 de
julio. |