Destacó como retratista y pintor de frailes al igual que Zurbarán. Cultivó la
pintura religiosa con acentos naturalistas e inserta en el tenebrismo en lo que
se refiere a la utilización del claroscuro y en el patetismo que imprime a las
situaciones que representa, siempre en tonos terrosos y rojizos.
Se le conoce como el “Zurbarán de Valencia”, debido a las numerosísimas obras
que realiza para los mercedarios y lo que es más importante el paralelismo
formal entre la pintura de los dos grandes maestros.
Cocentaina, su ciudad natal, alberga en el Palau Comtal un interesante retablo
suyo con la imagen de la Mare de Deu del Miracle, patrona de la localidad, así
como otras obras en la iglesia de Santa María y en la del Salvador, y en el
convento de los Padres Franciscanos.
A la muerte de Ribalta, se convirtió en la personalidad más destacada de la
escuela valenciana.
Nos lo recuerda Fernando Benito en la biografía de Espinosa presentada en el
catálogo de la exposición de l987 sobre “Els Ribalta i la pintura del seu temps”.
"...Entre 1640 y 1646 se abre una laguna cronológica en la documentación de
Espinosa que ha hecho sospechar en un viaje a Sevilla donde conocería la obra de
Zurbarán.
La hipótesis se fundamenta en el paralelismo formal que a partir de ese momento
se puede advertir con el pintor de Fuendecantos, habitante en esos años en la
capital hispalense en este sentido recordaremos la Muerte de San Luís Beltrán
que Espinosa pintó con carácter votivo, inspirada según se cree en el Entierro
de San Buenaventura de Zurbarán...
Algunas obras como su Alegoría Eucarística del Museo del Patriarca, repleta de
angelillos, incluso se llego a creer obra de Zurbarán durante algún tiempo."
Hizo pintura religiosa con acentos naturalistas. Se encuentra insertado en el
tenebrismo, en lo que se refiere al claroscuro y al patetismo que imprime en las
situaciones que representa, siempre en tonos terrosos y rojos.
Parece que el color pardo-rojizo que domina hoy en sus cuadros es debido a su
costumbre de imprimir la tela con cola, aceite de linaza y almagra, lo que les
ha hecho perder su frescor original.