|
Biografía
Jerónimo Jacinto de Espinosa nació en Cocentaina el 18 de julio de 1600.
Su padre, Jerónimo Rodríguez Espinosa, fue también pintor, de origen castellano,
probablemente de Valladolid, que se trasladó por su trabajo a Cocentaina y allí
se casó con Aldonza Lleó, de dicha población, en 1596.
En 1616 se trasladó a residir en Valencia, acrecentando las filas de la nueva
escuela ribaltesca, aportando elementos de la castellana. Se le vienen
atribuyendo tradicionalmente por Tormo, Tramoyeres, etc., algunas obras del
Museo de Valencia, como El Tránsito de la Virgen, en la que se aprecia un
sentido distinto al valenciano en composición y color.
Sus dos hijos, Jerónimo Jacinto y Antonio (muerto en 1634) comienzan a formarse
en el taller paterno, según consta en documento de 1616 por el que se inscribe
como maestro en el Colegio de Pintores de Valencia a Jerónimo Rodríguez
Espinosa, matriculándoles también a ellos con la obligación de continuar los
estudios bajo la dirección de aquél.
Figuraban entonces al frente del Colegio, Cristóbal Lloréns, Miguel Porta, Juan
Zariñena, y por supuesto Francisco Ribalta.
De él, sabemos además otros datos biográficos: se casó el 2 de abril de 1622 con
Jerónima de Castro, de la que tuvo un hijo en 1631, Jacinto, igualmente pintor,
y muerto en 1707.
Aunque frecuentemente se ha dicho que Espinosa murió en 1680, Tramoyeres
descubrió el documento de su testamento y la fecha exacta es el 20 de febrero de
1667.
Fue el pintor favorito de todas las órdenes religiosas y clases sociales, en el
segundo tercio del siglo XVII, y el más famoso de la escuela valenciana de este
periodo.
Fue una personalidad importante en la pintura de la escuela valenciana, o lo que
es lo mismo, una de las figuras más importantes del barroco valenciano, aunque
no llegó a adquirir la altura artística de Ribalta.
No obstante, la influencia de Espinosa es grande no solo entre los numerosos
discípulos de fama, entre los que podemos destacar a Vicente Salvador Gómez,
José Ramírez, Pablo Pontons, Gaspar de la Huerta, y su propio hijo.
Cabe destacar la influencia mutua entre Espinosa y Orrente, evidenciada en las
ultimas obras de Espinosa en las aberturas del cielo. El mismo Palomino lo
reconoce un siglo después como el gran maestro del barroco valenciano.
Su temática es exclusivamente religiosa. |