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Comentarios
Mario Vargas LLosa
Dedicó las siguientes palabras en su discurso de ingreso a la RAE en 1996:
"Pero hay otra vulgaridad, no temática ni anecdótica, sino forma, de tener, de
medio de expresión artística, que Azorín enriqueció también, tratándola con el
cuidado y la elegancia que el común de los escritores reservan para los géneros
nobles y volcando en ella toda la consideración y sensibilidad que lo habitaban;
la del periodismo.
Gracias a él, ese emblema de la caducidad veloz, de lo perecible y la
improvisación que es el artículo periodístico, adquirió la misma permanencia
rotunda, granítica e inmemorial de las viejecillas de luto, las fondas oscuras,
los caminos polvorientos y las casonas cargadas de historias que describió en su
viaje por la Mancha, siguiendo La ruta de Don Quijote, maravilla de libro que
nos cuesta creer que fuera escrito a vuelapluma, por un reportero que cumplía
una comisión del diario donde trabajaba.
La Ruta de don Quijote, de Azorín, es uno de los más hechiceros libros que he
leído. Aunque hubiera sido el único que escribió, él sólo bastaría para hacer de
Azorín uno de los más elegantes artesanos de nuestra lengua”.
Miguel de Unamuno
Este hombre encogido y silencioso, que apenas tiene más arma que la pluma, este
puro escritor, sin nada de orador ni de esos que llaman de acción, en ningún
otro respecto, no es ciertamente, un puro contemplativo; es más bien un
voluntarista. Su novela La Voluntad lo prueba. Sólo lo que pasa lo que a
Niezsche le pasaba. Lo que nos pasa a muchos, y es que celebra y exalta aquello
cuya falta más siente en sí.
Antonio Aparici
Azorín es Monóvar y Monóvar es Azorín; esto adquiere mayor mérito si recordamos
que Azorín vivió sesenta años en Madrid… y sin embargo Azorín sigue fiel a
Monóvar en toda su obra; este es el gran mérito de Azorín.
José Luis Bernal Muñoz
Pocos personajes de los ya universalmente reconocidos como pertenecientes a la
generación literaria del 98 lo son tan por derecho, por convicción y sobre todo
por valores críticos y literarios como José Martínez Ruiz …
Camilo José Cela
En recuerdo del maestro Azorín, luz de las más altas cumbres de la literatura
española. Con mi sincera felicitación a los amorosos cuidadores de su recuerdo.
Dulce Chacón
Siempre temí que la presa de Azorín resultara barroca. Yo esperaba encontrar
unos textos recargados y retóricos, y quizá por eso, y por una ignorante pereza
mental, no me acerqué a él hasta que no recibí el premio de la novela que lleva
su nombre. Entonces, por pudor, y por justicia, lo confieso, me vi en la
obligación de conocerlo. Mi sorpresa fue tan grande como mi torpeza anterior, y
gocé al leer sus exquisitas frases cortas, sus descripciones, donde lo minucioso
evoca la mirada de una cámara de cine, la precisión en la recreación de
ambientes, en la construcción de sus personajes, nítidos corpóreos, y, sobre
todo, admiré su capacidad para trasmitir las emociones más íntimas. Lamento
haber llegado tarde a su lectura, y aunque a veces no se sepa cómo un autor
llega a un lector, en mi caso, he conocido a Azorín gracias a un premio. Y ha
sido una de las mayores satisfacciones que me ha reportado. Y he de reconocerlo.
Y agradecerlo.
José Ortega y Gasset
Cuando gentes de fino oído histórico – dentro de un siglo, de dos siglos –
perciban la ominosa, increíble abyección intelectual y moral de esta España de
ahora, el gesto sobrio, tembloroso, humano, emocionado con que el arte de Azorín
se eleva sobre tan ruin fondo, perecerá un milagro del espíritu. (1917)
Azorín se ha sumergido en el pasado español sin ahogarse en él (...) Azorín es
todo lo contrario que un filósofo de la historia: es un sensitivo de la
historia.
Luis Rosales
Azorín ha sido el creador de la prosa moderna española ha sido también el
creador de la nueva sensibilidad española.
Gonzalo Torrente
Ballester
Gonzalo. Azorín pretendió llevar al teatro materiales poco usados, y con ello,
redimirlo de la vulgaridad costumbrista o moralista, 1957
Juan Antonio de
Zunzunegui
Ser gran escritor es llamar las cosas por su nombre, y eso es Azorín. |