Su Obra

La obra de Azorín es muy extensa.

Escribió miles de artículos a lo largo de su vida. Artículos que aparecieron en los periódicos más destacadas de finales del siglo XIX (El País, El Imparcial, El Progreso, Madrid Cómico, El Globo...). Más tarde, su pluma encontrará acomodo en las publicaciones conservadoras.

A partir de 1905, recala en ABC, que pasará a ser, ya hasta el momento de su muerte, el periódico de referencia para un seguimiento de la producción azoriniana en los años de su madurez. No olvidemos que nuestro magistral escritor fue sobre todo un gran periodista. Lo forjó, lo aupó y lo mantuvo siempre en primer plano el periodismo.

Es más, hay quien le atribuye como precursor del nuevo periodismo norteamericano, tal y como defiende el periodista alicantino José Ferrándiz Lozano, puesto que Azorín ya utilizaba en sus crónicas las “técnicas narrativas revolucionarias” que, décadas después, saltarán a la fama con Tom Wolf. El ejemplo más palpable de esta teoría es su obra La ruta de Don Quijote.

Como se sabe es autor de varias novelas ( Diario de un enfermo (1901), La voluntad (1902), Antonio Azorín (1903), Las confesiones de un pequeño filósofo (1904), Don Juan (1922), Doña Inés (1925), Félix Vargas (1928), titulada luego El caballero inactual, etc.), novelas con las que intenta una particular renovación del género, novelas sin fábula, sin argumento.

Y escribió también obras teatrales (recuérdese la trilogía Lo invisible o alguna de su discutidas y originales piezas: Old Spain, Brandy, mucho brandy, Angelita, etc., incluido algún auto sacramental.



Pero publicó, sobre todo, notables ensayos y libros de paisajes y semblanzas, en realidad recopilaciones de artículos periodísticos, entre los que no faltan los volúmenes que recogen parte de sus artículos literarios: Los pueblos (1905), La ruta de don Quijote (1905), Lecturas españolas (1912); Castilla (1912); Clásicos y modernos (1913); Al margen de los clásicos (1915)...).

En los años ya invernales de su dilatada existencia publica sus memorias (Memorias inmemoriales), de relativo interés.